Un presupuesto de implantación de Odoo que se queda corto no es un ahorro: es una sorpresa a plazos. La promesa de "menos coste" suele esconder lo mismo en todos los casos: partidas que no están, alcance que se descubre a mitad de camino y un proyecto que acaba pagando dos veces. Antes de comparar ofertas, conviene saber qué debería traer cada una.
La partida que falta aparece después
Un presupuesto honesto de implantación de Odoo se desglosa en partidas. Si alguna falta, no es que el proyecto sea más barato: es que esa partida aparecerá más adelante, con peor negociación. Las típicas son:
- Análisis y consultoría. Entender tus procesos, decidir qué se estandariza y qué no. Suele ser el 15-25% del presupuesto.
- Configuración y puesta en marcha. Dejar el sistema funcionando con tus circuitos, impuestos, series y permisos. Es la partida más grande, entre el 25% y el 35%.
- Migración de datos. Clientes, proveedores, artículos, saldos y el histórico que decidas traer.
- Desarrollos e integraciones. Lo que tu negocio necesita y el estándar no cubre, además de las conexiones con otros sistemas.
- Formación y soporte. Que tu equipo sepa usarlo y tenga a quién llamar los primeros meses.
- Licencias. La suscripción por usuario y mes, que según las consultoras publicadas suele suponer entre el 10% y el 20% del gasto del primer año.
Los rangos del mercado español
Las cifras concretas varían con los procesos de cada empresa, no con el número de usuarios. Aun así, según publican varias consultoras especializadas del mercado español (por ejemplo QUBIQ en su blog corporativo), los rangos orientativos de servicio, sin contar licencias, son estos:
- Proyecto pequeño y estándar (3-10 usuarios, ventas, compras y contabilidad, procesos estandarizables): entre 4.000 y 12.000 euros.
- Pyme media (10-30 usuarios, inventario, alguna integración y uno o dos desarrollos): entre 12.000 y 40.000 euros.
- Proyecto complejo (fabricación, multicompañía, migración desde un ERP antiguo con histórico): desde 40.000 euros, organizado por fases.
Son rangos de mercado para dimensionar, no presupuestos. El presupuesto real sale de mirar tus procesos.
Qué dispara la factura
Hay cinco factores que convierten un proyecto razonable en uno caro, y casi todos dependen de decisiones previas: querer replicar exactamente los procesos antiguos en lugar de estandarizar; migrar todo el histórico sin filtrar; integrar sistemas viejos sin API decente; arrastrar datos maestros sucios; y no tener un responsable interno con tiempo y autoridad para decidir. Ninguno es culpa del software.
Cómo leer una oferta antes de firmar
Si recibes tres presupuestos y uno está a un tercio de los otros dos, no has encontrado un chollo: has encontrado un alcance distinto. Pregunta en la reunión, no en el mes cuatro: si la migración está dentro o se factura aparte; cuántas horas de formación incluye y para cuántos perfiles; si las integraciones están presupuestadas o solo "estudiadas"; y qué pasa con el soporte los primeros meses tras el arranque. Y desconfía también del presupuesto cerrado gigante sin desglose: un proyecto bien dimensionado se explica partida a partida.
En Domatix presupuestamos con el alcance desglosado por fases y por partidas, y si algo se puede resolver con el estándar, lo decimos aunque nos dé menos horas. Un proyecto lleno de código a medida es un problema tuyo dentro de tres años.
Siguiente paso
Si quieres saber cuánto cuesta tu caso concreto, sin rangos de internet, escríbenos: miramos tus procesos y te devolvemos un presupuesto desglosado por partidas, por escrito.